SAÚL RAMIREZ (Bogotá)

PARA AMAR A UN POETA

Tener el amor de un poeta, es aprender a jugar con ninfas y duendes; beber a pasos cortos el sabor de la desgracia, y alimentar unicornios con cantos huérfanos...

Cuando amas a un poeta debes vivir en un cuento; resignarte a ser amado y recibir cartas en verso escritas en el viento.

Tener el amor de un poeta, es hablar con los ángeles de momentos rotos y pedir consejo al manantial y tener una cena con velas sin luz flotando en una nube.

Es caminar sin alzar un pie; contar en letras el color de las estrellas..

Amar a un poeta, es congelar el tiempo para besar tus labios de anís; es crearte un castillo y bajarte con sueños la luna mengua. Abrazar recuerdos y morder tristezas..




Canción de Pier Paul, "A lo lu e... A lo lu e"
(Cuento)

Salió como de costumbre Pier Paul. Sus pasos eran como los de un adulto, nadie percibía que tan solo tenía consigo siete años. Guaduo, su perro casi fiel. Casi, porque siempre que la vecina Dominga le chiflaba poniéndole sobre la cerca un plato de papas viejas, Guaduo corría como espantado por el diablo, se terminaba las papas y volvía a echarse en las patas de la puerta de la casa de Pier Paul.

Se levantó aquella mañana muy temprano, la sangre se le calentaba haciendo pereza y moviendo el tizón para dar fuego. Era un gran día para la casa de cartón mojado. Las lluvias terminaban y era motivo de ceremonia cantar "A lo lu e... A lo lu e".

La Dominga se raspó las manos con la puerta de lata, tocó dos y tres y cuatro veces pero el "A lo lu e... A lo lu e" de Pier Paul, no dejó oir ni el chasquido de la tierra. Cuando se le cayó del canasto a la tierra la arepa seca de desayuno, paró la canción y Guaduo confundido, no sabía si tragar de un solo mordisco o salir a recibir sus papas viejas.

Guaduo se ha portado mal, porque del afán le ha puesto en las narices la puerta de lata a Dominga, una puntilla oxidada se le ha metido en la falda y la ha puesto casi desnuda. Pier Paul solo se ríe, soplando su arepa seca; no por lo caliente, sino que parece una cucaracha por la tierra. Pier Paul es un niño de siete años, que se alimenta en las mañanas de arepa seca y "A lo lu e... A lo lu e".




Sin título
(Fragmento de teatro)


Auxilio: - Los árboles del cementerio son los más grandes, porque se alimentan de los pensamientos que quedaron impregnados en la piel de los muertos..

Piedad: - Cuando duermen los árboles, es porque le prestan la vida al que cuida el cementerio para que recoja las hojas secas...

Auxilio: Volviendo a otros asuntos, creo que hoy saldré al poblado. Caminaré como toda una dama repuesta.

Piedad: De seguro nadie ha de notar el mal que has vivido. pruébate tu vestido de fiesta, quita el pálido aspecto de tus ojos y tus labios. refina tu paso, y echa a andar.

Auxilio: Cuando todo el mundo me vea y me aplauda con las manos y hasta con los pies, caminaré aun más refinada, nadie me conocerá. Contaré cada uno de los aficionados a mis curvas y les pondré cita en el cementerio.

Piedad: Bien lo has dicho tú. Cuando salgas de la misa de 7, nadie se fijará en mujer distinta. Quisiera acompañarte, pero debo recoger las hojas secas. Los árboles por fin duermen.

2 comentarios:

Ana Fino dijo...

Yo voto por este poeta loco porque sí.

Anónimo dijo...

Me encanta!!! Votooooooooo!!!